Concepto de Design Thinking

¿Qué es el Design Thinking?

El design thinking, o pensamiento de diseño, es un término que hace referencia a una metodología que utilizan los diseñadores de marcas y empresas para desarrollar o mejorar imágenes de los productos y servicios. El objetivo de satisfacer íntegramente las necesidades de todos los usuarios, quienes participarán de forma activa en el proceso de creación.

La relevancia que ha obtenido el design thinking en los últimos años se debe a los conceptos de creatividad e innovación, ideales para que numerosas compañías tengan la capacidad de construir productos que revolucionen las normas del mercado y que gusten a la audiencia, pues tendrán su feedback directo.

Las organizaciones se ven obligadas actualmente a fomentar novedosos modelos y maneras de analizar los problemas que puedan encontrarse. Además, al haber tanta competencia y tantas opciones, la diferenciación se vuelve clave, así como estar a la vanguardia del sector. 

El design thinking no es realmente un concepto completamente nuevo, puesto que ha estado relacionado desde hace años con los diseñadores. Sin embargo, su importancia ha aumentado a través de las variantes del marketing de atracción.

Se trata de una relación que masifica la interacción entre los consumidores y las empresas, haciendo que la comunicación se desarrolle de una forma directa y más compenetrada. Dicho de otro modo, lo que se busca es que el público sea parte fundamental en la toma de decisiones, conllevando una sinergia cada vez más alta y eficiente. 

El design thinking surge del postulado que establece que la mejor manera de realizar alguna acción que se adapte a las necesidades de los usuarios, es por medio de la interrogación a los mismos. No obstante, bajo ninguna circunstancia se limita a encasillar a la audiencia como una especie de sujeto paciente, sino que más bien se transforma en sujeto activo con la finalidad de colaborar a lo largo del proceso.

Se trata de un planteamiento innovador a la par que arriesgado, pero que tiene un alto índice de eficacia y un gran potencial para llevar al éxito cualquier propuesta que la empresa lance al mercado. El protagonismo del design thinking se ha vuelto una estrategia completamente moderna, enaltecida por las constantes necesidades que emergen del público, las empresas o por la manera de implantar las estrategias desde la óptica comercial o publicitaria.

¿Para qué sirve el Design Thinking?

El design thinking servirá para que una marca pueda obtener el feedback más directo y auténtico posible por parte de su público objetivo. Gracias a la participación de este último y a su opinión, el empresario podrá decidir qué es lo que más le gusta a su audiencia y adaptarse a ello, evitando malgastar dinero para luego no obtener los resultados esperados. 

Por consiguiente, pueden vislumbrarse opiniones directas y concisas, pero al mismo tiempo pueden llover las críticas transparentes, acerca de qué mejorar o qué mantener de la misma manera. 

Todas las empresas o marcas ven el design thinking como la manera ideal de captar y cautivar al público, puesto que es una forma de demostrar a este último que hay una preocupación por él y que lo consideran una parte fundamental del negocio. Precisamente gracias a esto, permite aumentar la fidelización de clientes, por lo que, en consecuencia, los ingresos de la compañía incrementarán.

Ejemplo de Design Thinking

Podemos encontrar muchos ejemplos de design thinking en áreas muy diferentes, que van desde compañías de alimentación hasta firmas de tecnología. La razón es que tener al consumidor como crítico y asistente ayuda considerablemente a dar forma a nuevos productos y buscar soluciones que se ajusten a las necesidades del público, que es el que, al final, tiene que realizar la compra. 

Un caso de éxito empresa que aplicó el pensamiento de diseño es Airbnb, que empezó siendo una startup que no conseguía despegar y ha acabado siendo popular en todo el mundo. Todo fue gracias a que uno de los altos mandos descubrió esta técnica y decidió que tenían que empezar a escuchar al cliente y a interactuar con él. Así, decidieron aplicar las cinco fases: empatizar, definir, diseñar, prototipar y testear.

Más información sobre el Design Thinking

En el caso de que quieras saber más acerca de esta metodología del diseño, no te puedes perder el contenido de los dos enlaces que te vamos a dejar a continuación.